Amazona Reveladora


Vengo llegando de la selva del Amazonas peruano, una experiencia que marca un antes y un después en mi vida. Estuve inmersa en la cultura del pueblo Shipibo, uno de los pocos patrimonios vivos de este planeta. San Francisco se llama la aldea en que habitan, con calles de tierra roja y casas pintadas con patrones sumamente delineados, adornadas con dibujos con un simbolismo oculto que solo ellos sabes interpretar. Los colores verdes, rojos, la lluvia intensa, la humedad de un 90% te hacen sentir que estás en otro planeta. Se ven niños descalzos, mucha simpleza por no decir pobreza, pues es un pueblo rico en sabiduría y arte por donde se lo mire. Aún resuenan en mí los cantos sagrados que nos conducen por el camino de la sanación. Fue la primera vez que me conectaba con la naturaleza y su poder sanador de una manera tan profunda. Experimenté el ir sintiéndome mejor día a día, en las manos de la mama Ida, una mujer sin edad, de ojos profundos y oscuros,  vestida a la usanza del tiempo en que aún no llegaba la civilización. Colores fuertes en su blusa con cuello de encajes y una falda bordada totalmente por ella: pasé tiempo aprendiendo de su sabiduría, sus bordados, representaciones y cantos. Momentos de grandes in-side,profundas contemplaciones, hicieron que el entendimiento llegara a la superficie de mi ser! Fue de gran sorpresa descubrir que su arte nos devela el poder sanador de la naturaleza  a través de cantos y patrones finamente dibujados y bordados por maravillosos artesanos y chamanes que abren las puertas del cuerpo emocional sanando.  Poco se habla de esto en Yoga. Como buena alumna enseñaba a llevar la atención al cuerpo físico y a observar los pensamientos: mucha disciplina hasta lograr que la práctica tuviera efectos en mí. En la selva sentí una inquietud interna: es en esos momentos cuando aplico lo aprendido del yoga: a guardar silencio, a buscar un espacio de soledad y sentarse a meditar hasta que llegue la respuesta, es así como esa inquietud sale a la superficie a través de varias preguntas: ¿Dónde queda el cuerpo emocional? ¿Cómo podemos trabajar con él y prestarle la atención que necesita? ¿Cómo poder experimentar la emoción de forma consciente y desapegada y a la vez tener el poder para transformar la ira en amor, el enojo en alegría, la pena en liberación, en un mundo donde no se permite sentir? ¿Cómo puedo darle espacio al sentimiento sin sentirme mal o culpable? Es relativamente fácil cuidar el cuerpo  físico. También es posible llegar a controlar la mente con mucha práctica. Pero, ¿qué hago para limpiar mis emociones si tampoco me he tomado el tiempo para saber qué siento? Una tierra de nadie, un mundo oscuro, un caldero profundo, un mar escondido de origen desconocido muchas veces llamado por nosotros “el subconsciente"... al conectar con él me entendí. Se trabaja con energía, a la que llamo "G". Se habla de “Prana" (Alimento Divino), esencia vital... nos podemos conectar con él solo a través del chispazo Divino expresado en el hombre por su creatividad en todo arte (canto, danza, escultura, pintura y tanto más) expresado por bellos patrones matemáticos secuenciados, permitiendo  limpiar el campo energético y emocional en donde se forman las enfermedades en general. En la practica de Surya Flow ocurre algo similar: es arte. Se trabaja la limpieza emocional a través de secuencias determinadas repetidas matemáticamente con una intensión y un elemento, todo lo cual nos permite limpiar una emoción y  transformarla en otra. A estas llaves les denominamos SALUTE (saludo, venia, reverencia) a través de las cuales nos conectamos con el elemento a trabajar. La práctica reiterada de estas secuencias agrupadas en conjuntos matemáticos permite limpiar Y transformar una emoción volviendo a un estado de salud y paz interor . Namaste

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