El otro lado de la historia


Lo cierto es que no deja de sorprenderme este camino. Había pasado un mes desde la última luna llena. Esta vez era completamente distinto. En la ciudad era uno de esos días de invierno muy helados, completamente gris, de esos en que hay amenaza de tormenta. El aire era de nieve, ese que atraviesa los huesos. Me cuesta mucho el invierno; soy de sol y playa. Pero era viernes, el mejor día de la semana. Había quedado de juntarme con mi inseparable amiga Sofía. Ya pasaban de las 6 con tacos en las calles, llegué corriendo a nuestra junta semanal en el café de siempre. El ritual de juntarnos y tener un tiempo para hablar de cosas cotidianas, de asuntos de mujeres nos permite apoyarnos y entender que estamos en la misma. Sofía quería hablar y no sabía cómo empezar, pero yo sentía su desahogo. Llevaba 3 años con Stefan, un hombre buen mozo, inteligente y que la quería mucho. Para Sofía haber logrado una estabilidad emocional era un gran desafío pues después de su separación matrimonial habían pasado por su vida varios hombres que no le hacían sentido. Stefan era diferente, callado, quizá tímido, pero con sus cosas claras. Sofia era audaz y determinante, ella quería casarse y recibir de su amado un anillo de compromiso. Llevaba tiempo buscando el estilo, el diseño y las piedras. Y, por otro lado, estaba cansaba de repetirle a Stefan lo que quería. La relación se volvía tensa en base a una exigencia, dejaba de tener sentido, pero ella no lo veía. Recordé las sabias las palabras de mi madre cuando me regaló su anillo para mi cumpleaños: "Recibe lo que te den con alegría y gratitud, sin exigencias ni deseos: recibe con desapego". Es decir, una persona es tan abundante que siempre debe estar en gratitud y no en exigencia, una persona es tan abundante que no desea nada; simplemente recibe lo que llega a su vida sin expectativas. ¿Qué pasa Sofía?, le pregunté después de un rato. ¿Amiga, por qué no enfocas tu mente en lo que tienes en abundancia con Stefan y dejas de lamentarte y exigir lo que no tienes? Agradece y recibe lo que te llegue con alegría que te hará abundante y llena de goce. Sofía se secó sus lágrimas y volvió a centrar su mente en positivo, mis palabras le hacían sentido. Pasaban de las 7 cuando llamo Stefan para pasarla a buscar. Su cara de alegría traspasó todo tipo de dudas y exigencias que había sentido antes. Salió corriendo al auto de Stefan. Para su sorpresa él le tenía un regalo (me contó después): un anillo, el anillo que él había elegido para ella. Sofía lo recibía con amor y gratitud, muchas veces nos cuesta reconocer todo lo que tenemos y nos enfocamos en lo que no tenemos, dejando nuestra propia abundancia de lado.

14 vistas
  • Negro del icono de Instagram
  • Negro Facebook Icono
  • Negro del icono de YouTube

Manquehue norte 2120

Vitacura, Santiago

Chile, Sudamérica

CP 760000

paulaportugueis@surya.cl